El yacimiento de San Pedro fue dado a conocer en 1880 y citado por los investigadores sobre la cultura ibérica de esta comarca (Burges, 1883; Ferrando Mas, 1909; Bardaviu Ponz, 1918; Vallespí Pérez, 1954; Ripoll Perelló, 1955; Orensanz, 1975-1976). Desde el Museo de Teruel se realizaron dos breves campañas de excavación, bajo la dirección de Jaime D. Vicente, en 1981 y 1983, con el fin de precisar la datación de la fortificación y conocer sus elementos fundamentales. En la primera campaña se realizó un sondeo estratigráfico en el interior de una de las torres defensivas (Torre A). En el año 1983 se comenzaron los trabajos de desescombro y limpieza del foso, y la excavación de las líneas exteriores de las murallas, además de consolidar parte de las estructuras, especialmente la torre circular y consolidación de foso y fortificaciones. A finales de 1997 e inicios de 1998, la Diputación General de Aragón llevó a cabo la restauración de la Torre A. Tras las excavaciones efectuadas desde el Museo de Teruel, J. Vicente, C. Escriche y M.ª P. Punter estudiaron y publicaron el sistema de fortificación (Vicente, Escriche y Punter, 1985); Moret (1996) y Romeo (2002), realizaron los últimos estudios monográficos.

 

Perimetría poblado ibérico

Planimetría de la fortificación realizada en 1985.

 

Características del enclave

El Cabezo de San Pedro está situado sobre la margen izquierda del río Martín, uno de los afluentes del Ebro que vertebran y comunican toda la comarca del Bajo Aragón, entre las poblaciones de Oliete y Ariño. Se asienta sobre una plataforma caliza, fragmentada e individualizada por numerosos barrancos. El hábitat se concentra en el extremo sur-oriental de la plataforma rocosa, limitada por un escarpe vertical en sus lados sur y oeste y por el cauce de un barranco en el lado este.

 

  Cabezo de San Pedro

 

La zona septentrional enlaza con el resto del terreno, sin accidentes naturales y permite la comunicación y el acceso al poblado. El asentamiento presenta dos zonas claramente diferenciadas: un recinto sólidamente fortificado en el extremo del cerro, con una superficie de 7.400 m2, cuya distribución interna no es conocida actualmente, y un recinto extramuros, más amplio, que se extiende por el resto de la zona superior del cerro, con una superficie estimada de 5,7 hectáreas ocupada por un gran número de construcciones, en gran parte relacionadas con actividades artesanales.

El sistema defensivo se basa en el aprovechamiento de las condiciones naturales del terreno, concentrando las fortificaciones en la zona no aislada de modo natural, en el único acceso viable. El dispositivo en este lugar es realmente importante: sobre la plataforma donde se encuentra el hábitat extramuros se excavó un foso de 61X25 m y 7 m de profundidad que, sin embargo, no llego a aislar completamente el sector amurallado.

 

 El cabezo de San Pedro en Oliete

 

Junto al foso se levantó una primera línea de muralla, de gran aparejo con un trazado curvilíneo intencionado, no impuesto por la naturaleza del terreno, que se rompe al alcanzar la pendiente junto al barranco, punto en el que la muralla dobla en codo y desciende, ligeramente retranqueada, hasta el lugar en que el cauce del barranco enlaza con el cortado del cerro, aislando así todo el sector del resto de la plataforma.

La muralla exterior tiene una longitud de 129 m, con un grosor variable, entre 1,80 m en la zona de incurvación junto a la poterna de acceso y los sectores orientales y 4,30 m en el sector occidental. La altura conservada es también variable en los diferentes sectores. En la parte frontal se conservan 4 m, presumiblemente la misma altura que tendría originariamente.

El trazado del lienzo exterior muestra una clara intencionalidad estratégica, destacando la convexidad del sector occidental y especialmente la fuerte inflexión doble que se produce en el punto donde finaliza el foso excavado, inflexión unida a tres elementos fundamentales: la existencia de un poterna en la muralla; el reforzamiento de este punto por medio de paramentos interiores con mampuestos de mayor tamaño y el cambio de dirección de la línea de la muralla para enlazar con el desnivel que conduce al barranco. A dieciséis metros de esta incurvación se observa un cambio en el sistema constructivo, con una línea muy nítida que parece indicar la presencia del acceso al poblado, cegado e inutilizado posteriormente.

Tras un tramo de treinta y dos metros, la muralla dobla en codo hacia el interior y finalmente vuelve a tomar la dirección primitiva descendiendo al barranco. Las incurvaciones y codos citados tienen una función evidente, similar a la desempeñada por torres y otras obras de flanqueo. Permiten mejorar el control visual de la cara exterior de la muralla, sin que existan ángulos muertos y batir con mayor seguridad a los agresores en el caso de que hayan alcanzado la base del muro.

No conocemos con seguridad el acceso principal al poblado. La puerta que se observa en el tramo norte de la muralla aparece claramente inutilizada mediante la construcción de un muro. No obstante, la construcción en el segundo recinto de una torre en este sector parece responder al deseo de reforzar el acceso principal. En cualquier caso este acceso se inutiliza sin que conozcamos otro que pueda reemplazarlo.

Un carácter diferente presenta la poterna existente en el saliente del lienzo. Se trata de una puerta de 1,50 m de anchura en la base por 3 m de altura que atraviesa todo el lienzo, cubierta por una falsa bóveda obtenida por aproximación de hiladas. La poterna carece de paramento de protección exterior exento.

 

El cabezo de San Pedro en Oliete

 

La concepción de la segunda línea de fortificación del poblado de San Pedro difiere sensiblemente de la primera, aunque la complementa. Presenta un aspecto más activo frente a la pasividad y solidez ofrecida por el muro exterior. Localizada en la parte más alta del cabezo, tiene una longitud de 32 m, sin llegar, aparentemente, hasta ninguno de los límites laterales del yacimiento. La altura observable es de 2,90 m.

Está separada de la primera línea por un espacio de dimensiones variables entre 8 y 14 m. Presenta una fuerte inclinación justificada por el tipo de aparejo utilizado en su construcción. El aspecto general es de gran tosquedad, muy diferente del que ofrecen el resto de construcciones.

El trazado es también ligeramente curvilíneo, con un saliente casi semicircular en el extremo oriental, seguramente con función de flanqueo. La muralla desaparece antes de unirse al torreón circular B sin que se observe una línea constructiva nítida. Quizás fuera destruida en un momento posterior. Junto al cortado del cerro, este paramento gira en ángulo recto dos veces, creándose un recodo similar, en su función, a un torreón, reforzando aún más este punto del hábitat.

No se aprecia ningún elemento que facilite el acceso al interior, hecho completamente lógico ya que la muralla no cierra por completo el núcleo habitado.

Los elementos de flanqueo de esta muralla son realmente impresionantes, especialmente sí se comparan con la reducida extensión del poblado que protegen. LaTorre A se encuentra en la parte central de la fortificación, adosada al lienzo pero sin formar cuerpo con él. Es de forma cuadrada con los ángulos exteriores abatidos, con el fin de ofrecer mayor resistencia a los proyectiles lanzados por los agresores, y suprimir los ángulos muertos en el tiro y la vigilancia. Presenta un ataludamiento y por tanto un estrechamiento progresivo de la planta. En la parte media la torre tiene una longitud de 5,80 y una anchura de 3,70 m. En la base se calcula una planta de 8 x 5 m. La altura observable es de 13,30 en la cara exterior y en la interior 7,70.

No conocemos el sistema de cimentación al estar cubierto por los derrumbes del propio torreón. La parte inferior de la torre, a partir del nivel del lienzo de muralla, está macizada con un relleno de lajas de caliza, como pudo apreciarse en las excavaciones realizadas en su interior 1981. La estratigrafía obtenida, aun sin llegar al nivel de base, mostró una compartimentación del espacio interior, a una altura coincidente con la parte superior del lienzo de muralla, por medio de muros de adobe.

El suelo de estas estancias, muy mal conservado, estaba construido con losas calizas.

Se pudo constatar también la presencia de muros de piedra que quizás correspondan a construcciones del interior adosadas a la muralla. No se han encontrado restos de escaleras o pisos superiores.

La torre B se encuentra situada en el extremo oriental de la segunda línea defensiva. Es de planta circular, exenta, con una inclinación también considerable aunque menor que la torre A. El diámetro de la circunferencia exterior en el punto más alto conservado es de 9 m. En la base de 10,6 m la cara interior presenta un diámetro de 6,10 m. La altura observable es de 7,70 m en su parte mejor conservada.

 

El cabezo de San Pedro en Oliete

 

La zona opuesta, junto al núcleo habitado, considerablemente desmoronada, fue restaurada en la campaña de 1983. Los muros tienen un grosor de 1,60 m y están realizados con técnica similar al de la torre A. No existen datos para conocer el tipo de coronamiento, los accesos al interior de la torre y su compartimentación interna.

 

III campaña de actuaciones arqueológicas

En 2018, casi cuarenta años después de la primera intervención, se realiza la III campaña de actuaciones arqueológicas en el poblado ibérico, en base a la primera fase de intervención establecida en el Plan director impulsado desde el Parque Cultural del río Martín. Dicha fase determina actuaciones encaminadas tanto al desarrollo de la investigación del asentamiento, como a su delimitación y acondicionamiento con diversas medidas de seguridad que protejan a los visitantes, dada la peligrosidad que entraña su ubicación en algunos puntos en los que hay grandes desniveles y cortados.

La campaña se realizó con un equipo de trabajo formado por los directores de los trabajos de excavación (Sara Azuara, Beatriz Ezquerra y Jaime D. Vicente) a los que se suman M.ª Pilar Punter, restauradora del Museo de Teruel y encargada de la dirección de las actividades de restauración y consolidación del yacimiento; así como dos técnicos auxiliares.

 

El cabezo de San Pedro en Oliete

 

1. Prospección arqueológica

Se ha llevado a cabo una prospección intensiva y sistemática del terreno, con recorridos equidistantes a intervalos de unos 5 m por 3 prospectores, que ha permitido resolver y reforzar algunos puntos de interés:

-Concluir que los límites de la zona de protección del yacimiento actual coinciden con los del enclave, habiéndose hallado restos arqueológicos en prácticamente todo el perímetro marcado en la actualidad, así como en el resto de la superficie.

-Se han hallado diversos puntos de interés que han determinado la ubicación de los sondeos arqueológicos en profundidad acometidos en los actuales trabajos.

-Localización de la necrópolis citada en las fuentes documentales antiguas y cuya ubicación exacta hasta ahora se desconocía.

Todos los vestigios detectados, 48 puntos, se han situado en plano, con coordenadas absolutas.

 

2. Acondicionamiento

Otro de los trabajos desarrollados ha sido retirar dos acumulaciones de escombro, fundamentalmente tierras y piedras, consecuencia de las campañas de 1981 y 1983 y que se localizaban en el interior y límite del área fortificada.

Estos trabajos se han llevado a cabo con una pala mecánica de pequeño tamaño que, a partir de los propios escombros y aportes de tierras extraídas del exterior del yacimiento, ha generado una rampa de acceso sobre los elementos arqueológicos in situ para poder eliminar las citadas acumulaciones sin dañar los restos. Con ayuda de un remolque se han trasladado los escombros a un sector localizado fuera de la zona de protección del yacimiento, aunque próximo (y en la que se prevé ubicar un aparcamiento para los vehículos de los visitantes). Esta rampa de acceso ha facilitado además la excavación y traslado del nivel que media entre las dos líneas de muralla.

 

3. Excavación arqueológica

La metodología aplicada ha consistido en la delimitación inicial de los sectores a sondear y excavar, fijada una vez realizados los trabajos de prospección, y su posterior excavación referenciada a una cuadrícula establecida para todo el enclave. Esta cuadrícula está definida por la implantación de un eje de coordenadas relativas denominado según una combinación alfanumérica que divide la superficie en cuadros de 2X2 m y que facilitan la correcta ubicación de los vestigios descubiertos.

Descripción de los resultados por sectores:

Cata 1

Cata de 2X4 m localizada en el área intramuros (cuadros 106K y 106 L).

En este sondeo, en el que se ha profundizado hasta alcanzar el terreno natural, se han registrado un total de 21 unidades estratigráficas correspondientes a diversos depósitos y estructuras que definen parte de un espacio habitacional, que, en principio, parece de carácter doméstico (no se ha estudiado ni excavado en su totalidad) y de cuyo análisis se han podido identificar hasta 3 niveles de ocupación y uso consecutivo del espacio. El material hallado ha aportado una cronología que, aunque precisa de un estudio más pormenorizado, parece extenderse desde el s. III a. de C. hasta el s. I a. de C.

 

El cabezo de San Pedro en Oliete

 

Cata 2

La cata 2, con forma de L, se localiza al exterior del área fortificada del yacimiento, en torno a los cuadros 192-196/CC-CE.

Se trata de un sector que conserva buena altura (quizás la mayor en la extensión del yacimiento que queda fuera del aparato defensivo), en el que ya en superficie se veía una gran estructura aparentemente circular realizada con piedras de mediano y gran tamaño, y junto a la que aparecían multitud de fragmentos cerámicos. Dadas las características, no hubo duda en plantear aquí una de las catas cuyas dimensiones, en principio también proyectadas de 2X2 m, se ampliaron y variaron para obtener mayores resultados con su excavación. De tal manera, su ejecución se planteó abarcando la aparente estructura circular, desde el centro, proyectando una cata a modo de trinchera hacia el N y prolongando desde ese mismo centro otra hacia el O, unidas ambas en ese punto central.

Aunque no se pudo terminar la excavación de este sondeo los resultados fueron muy positivos, concluyendo que se trata de un horno cerámico de carácter industrial y enormes proporciones. Tras la realización y documentación global del sondeo, se procedió a su protección y cubrimiento para favorecer la preservación de los restos y proseguir su excavación en futuras campañas.

 

El cabezo de San Pedro en Oliete

 

Cata 3

Cata de 6X2 m localizada al exterior del área fortificada del yacimiento, cuadros 160 CT, 162 CT y 164 CT.

Los trabajos se iniciaron con la excavación de un sondeo de 2X2 m que posteriormente, tras los resultados obtenidos, fue ampliado 4 metros, en dirección N. Se detectó una alineación de piedras al N que quizás podría corresponder a un lienzo murario; con la ampliación de la cata se sacó a la luz dicha unidad, que se identificó con un muro, al que estaban asociados dos más, uno que confluía en su esquina SE, y otro, que confluyendo con este último al E, cerraba al N un espacio. No obstante, de estas estructuras apenas se conserva la parte más baja correspondiente a cimentación y primera hilada, estando además los niveles de uso y suelo muy alterados, sin poder concretar en el estado actual de la investigación la naturaleza de dicho espacio.

 

4. Trabajos de mejora en la seguridad de los visitantes

Uno de los principales objetivos a cumplir en esta campaña era la de asegurar que el recorrido que realiza el visitante no revista peligro. Esto es importante sobre todo en el caso del área en la que se debe de extender el poblado intramuros, en el extremo más meridional del yacimiento, donde queda limitado por un fuerte cortado con casi 100 m de desnivel con respecto al río.

Con los actuales trabajos se ha instalado un barandado de seguridad en la zona más extrema y próxima al cortado, un total de 58 m, así como unas señales de prohibido el paso en el tramo más peligroso donde el firme es muy inestable. La barandilla ha quedado instalada mediante perforación en roca de unos 20 cm de profundidad y cementación con mortero rápido. La separación entre postes ha sido de entre 1,5 a 2 metros.

 

El cabezo de San Pedro en Oliete

 

5. Trabajos de delimitación y señalización

También se procedió a la instalación de 15 postes o hitos con cartelería, ubicados en el perímetro del yacimiento adquirido por el Gobierno de Aragón, que sirven para señalizar las lindes del mismo, y recogen unas indicaciones básicas para el buen desarrollo de las visitas.

Los hitos están elaborados a partir de postes cilíndricos de madera en los que se sustentan carteles de aluminio en los que se ha impreso un diseño gráfico con el que se deja patente la prohibición de recoger material arqueológico o paleontológico así como el uso de detectores de metales, sin el correspondiente permiso de la Dirección General de Cultura y Patrimonio del Gobierno de Aragón.

 

 

 

Selección bibliográfica:

  • ATRIÁN, P. et al.«Cabezo de San Pedro o Torrejón de los Moros«, Carta Arqueológica de España, Teruel, 1980, p. 197-198.
  • MORET, P., Les fortifications ibériques. De la fin de l´âge du bronze à la conquête romaine, Collection de la Casa de Velázquez 56, Madrid, 1996.
  • ORENSANZ, F., “Aportación al despoblado de San Pedro (Oliete, Teruel)”, Caesaraugusta, 39-40, Zaragoza, 1975-1976, p. 175-186.
  • PUNTER GÓMEZ, M. P., “La Conservación de la Torre A del Cabezo de San Pedro, en Oliete”, Boletín Informativo y Cultural del Parque Cultural del Río Martín, nº 1, 1999, p. 26-28.
  • ROMEO, F., “Las fortificaciones ibéricas del valle medio del Ebro y el problema de los influjos mediterráneos”, La guerra en el mundo ibérico y celtibérico (ss. VI-II a. de C.), Collection de la Casa de Velázquez 78, Madrid, 2002, p. 153-188.
  • ROYO LASARTE, J. (Coord.), Guía del Parque Cultural del Río Martín, Zaragoza, 1997.
  • VICENTE, J., ESCRICHE, C. y PUNTER, M. P. “Las construcciones defensivas del Poblado ibérico del Cabezo de San Pedro (Oliete, Teruel)”, Boletín del Museo de Zaragoza, nº 4, 1985, p. 63-94.
  • VICENTE, J., “La Fortificación Ibérica del Cabezo de San Pedro (Oliete, Teruel)”, Fragmentos de Historia. 100 años de arqueología en Teruel, 2007, p. 181-185.

 

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